16/8/11

Mundo Descenso (segunda parte)

Suena el timbre
 - ¿Si?
- Buen día, ¿esta es la redacción de Los Tilingos?
- Sí, aquí es, ¿en qué puedo ayudarlo?
- Estoy buscando a El Jefe, tengo un paquete para él, ¿es usted?
- No, yo soy El Joven Redactor, pero soy de su confianza. ¿De qué se trata?
- Es mercadería de primera clase. Le solicito que tenga mucho cuidado y suma discreción. Se trata de una pieza de jamón ibérico marca Santa Gloria Selección Exclusiva. Una pieza única, de unos siete kilos y medio, envasado en su proceso original y con más de una década de estacionado.
- Mmmmmhhhhhh ¡qué pinta tiene!
- Se trata de una partida imposible de conseguir en este lado del mundo. Sólo se hicieron cinco piezas similares, una de ellas la tiene Su Majestad, el rey Don Juan Carlos.
- Me imagino entonces que este jamón no debe ser nada barato...
- Está en lo cierto, señor. Es una obra de arte. Le confieso: para mí es todo un orgullo estar haciendo este envío. Bueno, aquí tiene la caja. Por favor, firma y aclaración. Ah, espere. A ver, déjeme ver... Son 743, 25 euros, ¿o prefiere que le cobre en moneda local?
- Pero, ésto no es para mí. Yo no puedo pagárselo. No tengo el dinero y -si lo tuviera- no gastaría una fortuna en esta porquería como hace el desquiciado de El Jefe.
- Señor, aquí en la nota de envío dice "Redacción de Los Tilingos - El Jefe"
- Pero, yo no soy El Jefe...
- Lea más abajo, por favor...
- A ver, dice "Producto a pagar por el destinatario. En caso de ausencia de El Jefe, hable con El Joven Redactor" ¡¡¡¡Es un hijo de puta este hombre!!!!
- Señor, si usted se niega a pagar el envío, la Oficina Nacional de Correos puede dictarle de tres a veinte días de arresto en una cárcel común y sin derecho a elegir abogado. No me la haga más difícil. ¿Quiere que le cobre en moneda local? Son  $ 4459, 50 más la propina, claro.


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APLAUSOS

TITO -Muchas gracias. Estamos de vuelta en Mundo Descenso. Perdón por la demora en el corte, pero acabamos de pasar por una situación bastante incómoda en la pausa.
SILVIO - La verdad que sí, Tito. Uno hace un programa tranquilo, sin mala leche y le pagan con ésto. Es de no creer...
TITO - Resulta que nos fuimos a la pausa y -cuando las cámaras se apagaron- el señor Jota Jota empezó a increparnos injustamente y abandonó el estudio sin dar explicaciones...
SILVIO - Dijo que este programa era berreta, tendencioso y vigilante. Particularmente, para mí persona utilizó los mismos calificativos y agregó "petiso narigón chupasangre". Tito, ésto es indignante. Uno es un periodista serio, con trayectoria. Solo me encargué de recordarle su rutilante colección de fracasos, más grande que el Museo de Louvre.
TITO - Ésta es la clase de personajes que no queremos en el fútbol. A Mundo Descenso no le gusta fomentar la violencia, pero creo que si me toca cruzármelo en la calle lo piso con el auto. El juez seguro va a saber entenderme... ¿vos que decís, Silvio?
SILVIO - Adhiero completamente, Tito. Te digo más -si yo manejara el coche- en la carrera le pego un balazo en la gamba así no tiene chances de escapar.
TITO - Pero bueno, no hablemos más de estos indeseables.... Mejor revisamos los mensajes de nuestros televidentes que cada vez son más. Leemos algunos mails, Silvio.

SILVIO - Sí, vamos con el primero. "Hola, soy Oscar. Santafesino y viviendo en España desde hace veinte años, hincha del Barcelona. ¡Estoy re caliente! ¡basta de mentiras! Me cansé de ver a Messi en la Selección caminando la cancha y acá tira caños, hace goles, mete fantasías, la rompe... Quiero ver de una buena vez al Barca en el descenso, ésto de ser el equipito de moda me tiene las bolas por el piso..."
TITO - Gracias, Oscar. ¡Fuerza! no debe ser fácil ver un equipo como el Barcelona que gana todos los domingos... ¡La vida sigue, viejo! Tenemos otro correo...

SILVIO - "Hola muchachos de Mundo Descenso, mi nombre es Franco desde Turín, Italia. Fanático de la Juventus desde la cuna. Les mando este mail porque estoy harto de ver a mi equipo en este torneo lleno de guita, jugadores modelitos y estadios como naves espaciales. ¡Todos caretas! Quiero volver al 2006 cuando nos mandaron a la Serie B. ¡Qué bien que la pasamos! Jugábamos contra equipos de mierda, todas las canchas poceadas, hacíamos bardo en todos los pueblos... Estuvo bárbaro, lástima que ganamos el torneo y tuvimos que ascender. Extraño las puteadas, las corridas en la cancha del Salernitana o del Varese ¡Qué gran año, muchachos! Un saludo para todos, los sigo siempre".

TITO - ¡Que testimonio, Silvio! ¡Ésto realmente emociona!
SILVIO - Si, Tito. Fantástico el relato. Ésto es para todos los dirigentes del fútbol argentino. Ésto es para que dejen todo y trabajen en función de un objetivo: El Descenso.
TITO - Tengo que hacer un corte, pero...
SILVIO - Pero...
TITO - Pero... me acaba de llegar un mensaje de texto a mi Blackberry. A ver si la cámara lo puede tomar en primer plano. Parece que es de Jota Jota y dice:

"Churretti mercenario! voy a volver al canal con mi abogado y te voy a meter preso a vos y al petizo tereso que trabaja con vos"
SILVIO - Éso parece una amenaza, Tito.
TITO - El tema es que dice "voy a volver con mi abogado"
SILVIO - Así actúan los cobardes, Tito. ¡Y vos Jota Jota sos un cobarde! un cobarde con todas las letras: ce, o ve corta, a, ere, de, e ¡cobarde!
TITO - Tranquilo, Silvio. No te sulfures, está tu mujer viendo el programa.
SILVIO - Un saludo Lita. La tengo en cama, cálculos renales....
TITO - Bueno, tengo que hacer un corte ¿Qué va a pasar con este mensaje de texto? ¿vendrá Jota Jota como lo prometió? Pausa, ya seguimos con más ¡¡¡Muuuundo Descensoooo!!!!!




10/8/11

Mundo Descenso

- Jefe, disculpe que lo moleste. Necesito preguntarle acerca del pago de mi sueldo. Ya estamos a 20 y todavía no cobré nada.
- Está bien, hijo. Hablá con el contador.
-¿Contador? Ni siquiera tenemos servicio de limpieza ni aire acondicionado...
- Bueno, bueno. Estoy trabajando en éso, dejáme que yo me ocupo. Vos sabés, son tiempos difíciles.
- ¿Me está cargando? La semana pasada me enrrostró su nueva coupé último modelo y hace tres días me pidió que le averiguara algún presupuesto para ponerle parlantes y luces de neón.
- Tranquilo, tranquilo. Cambiando de tema, ¿qué tenemos para publicar hoy en Los Tilngos?
- No sé, esta vez arreglesela usted. Me viene robando las notas todas las semanas.
- ¡Cómo estamos hoy! Me contó un pajarito que estás escribiendo guiones para televisión...
- Sí, espero poder armar mi piloto así puedo irme de esta oficina.
- Vos sabés que yo tengo un primo que es productor de TV y te puede dar una mano.
- ¿De verdad? ¿No será una de las suyas para robarme las notas otra vez?
- Imposible, la productora de mi amigo es muy reconocida en el medio.
- Me dijo que era su primo...
- Eeeeehh eeeehh primo, amigo, conocido. Vos me entendés. Dale, tréme el guión.


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APLAUSOS

TITO: Hola, hola. Buenas noches. Esto es Mundo Descenso. El único programa de futbol que no se casa con nadie. Como sabrán mi nombre es Tito Churretti, hoy tenemos un programa cargadito, cargadito. Esperemos que entre todo el material. Bueno, ahora voy a presentar a mi compañero y amigo de tantos años: Silvio Filomeno

APLAUSOS

SILVIO - Gracias, Tito. Buenas noches para todos. Hoy vinimos con muchas primicias y novedades. Tengo una bomba para el final del programa que no lo van a poder creer. Recién venimos de cubrir el partido en cancha de Deportivo Riestra y los hinchas reconocieron al móvil de Mundo Descenso.
TITO - El cariño de la gente...
SILVIO - No tanto, Tito. Nos tiraron piedras y botellas rotas.
TITO - Los inadaptados de siempre. Esta sociedad necesita mano dura.
SILVIO - Tenemos las imágenes, ¿eh?
TITO - Fenómeno, Silvio. Muy valiente lo tuyo.  Bueno, ahora vamos a recibir a nuestro primer invitado. Todos dicen que es un especialista en el ascenso, pero ahora también incursiono en el descenso. Con nosotros ¡¡¡Ricardo Caruso Lombardi!!!

APLAUSOS      


TITO - Ricardo, estamos tan contentos de tenerte acá...
CARUSO - ¡Qué suerte! A mi no me pasa lo mismo.
SILVIO - ¿Perdón?
CARUSO - Lo que pasa muchachos es que ustedes me llaman siempre para hablar del descenso y yo creo que estoy para más. Quiero dirigir Copa Libertadores, Champions, Europa League, Premier League, Mundial de Clubes, etc. Si sigo viniendo a este programa, nunca voy a salir de Quilmes o Tigre. Aunque figure en las promos de Hair Recovery, yo soy un técnico serio.
TITO - Bien, despedimos a Caruso. Gracias, Ricardo, eh? Ahora vamos a recibir a nuestro segundo invitado. Él es sobrio, tiene perfil bajo, pero ya acumula cuatro descensos en su palmarés y el último con un equipo grande. Demos la bienvenida al nuevo guía espiritual de Mundo Descenso: ¡¡¡Juan José López!!!

APLAUSOS


TITO - ¡Hola Negro querido! ¡Qué placer tenerte con nosotros!
J.J. - Gracias, gracias. La verdad no lo esperaba...
SILVIO - No es para menos, Jota Jota. Como jugador fuiste un veleta sin códigos al pasarte de River a Boca y como técnico tenés una catarata de fracasos. Descendiste con equipos que jugaban bárbaro, todos los hinchas te putean y te tildan de "mufa", hiciste que el gran River Plate conozca las mieles de la "B", catapultaste a la fama al desequilibrado de "el tano" Pasman, hiciste que el fútbol sea un drama nacional... Eso sí, espectacular la pilcha que trajiste.
J.J.- ¿Me vas a dejar hablar en algún momento o vas a seguir bardeándome?
SILVIO - Preferiría que asientes con la cabeza y me dejes seguir despedazándote... tengo una lista con más de 150 barbaridades para decirle a la cámara sobre vos. Así es el estilo del programa...
TITO - Tranquilo, Silvio. Tengo que hacer un corte. Después de la pausa te quiero con munición pesada, Jota Jota ya habló con la producción y comprometió quedarse.
Ya venimos, no se vaya. Ya seguimos con más ¡¡¡Muuuundo Descensooooooo!!!!!!






3/8/11

El impaciente francés

Desorientado, mal dormido y un tanto intranquilo. Así estaba el joven redactor de Los Tilingos cuando tuvo que volver a su trabajo después de su imprevisto despido. El propio jefe le abrió las puertas de su polvorienta oficina y se encargó de romper el hielo:

- Bueno, hijo ¿cómo estuvieron esas vacaciones?
- ¿Vacaciones? Usted me echó a patadas como un perro... me dijo que recoja las cosas de mi escritorio y me fuera.
- Me parece que entendiste mal...
- No lo creo, jefe. Usted mismo me abrió la puerta de salida y me gritó "¡¡¡No vuelvas más, fracasado!!!" Encima después publicó mi nota sin avisarme.
- No, no puede ser. Pará, si yo mismo te eché, ¿cómo es que volviste?
- Usted me llamó. Fue anoche, tipo 3 de la mañana y medio en pedo, le patinaban las consonantes...
- ¿"Fracasado" dije? ¿ésa palabra tan fea usé?
- Sí, volví llorando a mi casa...
- No, no, no fue todo un acting. Nadie puede ser un fracasado con tu corta edad, esperemos dos o tres años más y vemos... andá a tomarte un café con el resto de los muchachos y reflexioná acerca de lo que pasó.

A la hora del receso, todos los miembros de la redacción de Los Tilingos se encontraban en el patio charlando y dándole un descanso a la rutina. Mientras tanto, el jefe se paseaba sigiloso por la vacía sala de redacción buscando alguna pista.  Se lo veía nervioso, transpirado, con la camisa desarreglada. De repente ¡eureka! un bollo de papel sobre el escritorio de (¡oh, casualidad!) su empleado otrora despedido. Volvió caminando a su oficina, abrió el arrugado papel y pensó
"Este fracasado siempre me salva, todavía no sé porqué lo maltrato"

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"Un día dije basta y así fue. No hay demasiadas explicaciones de por qué me vine de Europa", ése es el testimonio sincero de Pascal Benitez. Ingeniero, 42 años, nacido en Francia y viviendo en el país desde 2005.
Pascal no es un inmigrante más, sus lazos con la Argentina son evidentes. Nació en la pequeña ciudad de Lorient, en la costa noroccidental del territorio galo. Fue el único fruto del amor de la francesa Marianne Audard con el investigador argentino exiliado Ceferino Benitez, quién falleció cuando Pascal apenas tenía 2 años. A pesar de no tener recuerdo alguno de su padre, Pascal creció construyendo un vínculo muy fuerte con el terruño de Ceferino. Estudio, aprendió y se instruyó en el idioma español. Usaba modismos argentinos para ampliar su léxico, siempre de la mano de Marianne, quién apoyaba a su hijo como una forma de rendir tributo a su marido. La mamá de Pascal era una enamorada de nuestra lengua y le inculcó esa dedicación al muchacho, que con quince años ya era bilingúe.
Los años posteriores serían muy cambiantes en la vida de Pascal, alternando buenas noticias y malos tragos. A los 16 años pudo conocer la Argentina, visitó la familia de Ceferino y así ver de cerca todos esos paisajes que tanto le relataban sus padres. A los 24 años se recibió de ingeniero con un desempeño asombroso y el mejor de los conceptos por parte de su academia. Cosechó tantos elogios que no tardó en conseguir empleo en una fábrica de autopartes de la región.
El pasaje más oscuro de su vida lo vivió cuatro años más tarde con el fallecimiento de su madre, tras batallar con una severa enfermedad. El masazo fue evidente. Se iba todo lo que más quería en el mundo y su único lazo sanguíneo cercano. Lo asimiló como pudo. Con dolor, pero con entereza y responsabilidad. Agachó la cabeza y siguió adelante.
"Me habían hablado tanto de la Argentina qye no pensaba en otro país para vivir que no sea éste", relata Benitez en su perfecto castellano. "Tengo un trabajo parecido al que tenía en Lorient, ahora con oficina propia, pero gano prácticamente lo mismo", detalla.



- ¿Extrañás?
- Ahora "se dio la vuelta de", ¿cómo se dice? "la torta dio de la vuelta.." ¿cómo es?
- ¿"Se dio vuelta la torta"?
- Sí, sí. Así es. Se dio vuelta la torta. Yo cuando vivía en Lorient hablaba todo el tiempo de la Argentina. Ahora que estoy acá, me he vuelto un fanático de todo lo que sea de mi país.

La postura del buen Pascal podía parecer extraña, pero es más que entendible. La distancia con su Patria le reavivó sentimientos de pertinencia que durante muchos años estuvieron relegados. El problema radica en que su forma de expresarlos es cada vez más demostrativa y tendiente a la violencia explícita. Un hombre que siempre fue prudente y mesurado, hoy se ha convertido en un pendenciero que causa destrozos ante cada reproche o desacierto a algo relacionado con su país.
Trazando un paralelismo con la ganadora del Óscar a Mejor Película de 1996, los especialistas encontraron una antítesis en el caso de Pascal y lo llamaron "El impaciente francés".
"No creo ser un fanático, no me gustan los estereotipos", sostiene Pascal mientras acomoda su boina y su remera a rayas azules y blancas frente al espejo. A pesar de que lo niega terminantemente, es asombroso como Benitez se ha convertido en un defensor acérrimo del acervo cultural de origen galo.
Su nueva y peligrosa forma de conducta lo convirtió en todo un personaje en la ciudad.
El primer simbronazo lo tuvo un año después de su llegada al país. Luego de ver la final del mundial de Alemania 2006, un ofuscadísimo Pascal salió a la calle a despejar la mente e intentar olvidar la derrota por penales ante Italia. Algunos transeuntes lo reconocieron y le lanzaron un par de cargadas. Benitez emuló a Zineldine Zidane y le propinó sendos cabezazos a cada uno de ellos. Una rutina que repitió sin razón alguna en seis bares, dos escuelas, tres CPC y -como era de esperar- en el Círculo de Amigos de la Fraternidad Italiana. "Es normal, ¿vos no reaccionarías así? Además, Zizou es un ídolo"
Se sabe que Pascal habla y comprende el castellano a la perfección, por lo que el idioma no es una barrera a la hora de querer propinarle una broma. Su nueva faceta francófila lo convirtió en un obsesivo de su lengua y su cultura, celoso de todo aquel que -a su criterio- se burle o vaya en contra de sus normas. Dicha premisa se dio una mañana cuando fue a al taller a retirar su auto en reparaciones.

"Aaaahhhhh, vo´ debe´ se´ el franchute del Shenol 19 bordós"

Ésas fueron las últimas palabras del mecánico que recibió el coche de Pascal. Al escucharlo, el galo le incrustó una tijera en el abdomen del encargado y luego con una sierra le cortó uno de sus brazos hasta dejarlo desangrarse por completo.

El amor y la obsesión por su patria ya se evidenciaban enfermizos. Se demostraban en actos pequeños como tener a La Marseillaise como ringtone de su celular o en episodios más serios, como cuando entró a una expo delicatessen e incendió siete stands con productos regionales españoles e italianos, para que no fuesen competencia de los franceses.

Quizás la compañía de una mujer pudiera aplacar los ánimos de "Pascualito" (tal como lo llamaban sus compañeros de trabajo, hasta enterarse del episodio con el mecánico). Así fue como tuvo una cita con Silvana, amiga de un ingeniero colega. La charla iba realmente bien, el lugar era sobrio y agradable. Parecía haber química entre ellos, hasta que Silvana tuvo una inoportuna ocurrencia:

"La estoy pasando tan bien, ¿no te parece que deberíamos pedirle al mozo un par de copas y una buena botella de yampaña?"

La mirada de Pascal se nubló y solo atinó a levantarse de la mesa, arrojar los platos contra el piso y salió corriendo despavorídamente del lugar. Silvana -desconsolada- llevó sus manos a la cara superada por la vergüenza.

El caso de Pascal Benitez se ha tornado bastante delicado y arroja muchas interpretaciones. Sus estadios de violencia podrían hacer pensar que se trata de una persona oscura y peligrosa. Lejos de ello, sus vecinos lo quieren, lo respetan y lo han adoptado como a uno más. Los administradores de su edificio especulaban acerca de cuál sería la conducta de "El impaciente francés" respecto a las numerosas familias de inmigrantes que conviven en el consorcio. Conjeturaban sobre posibles ataques o atentados, sobre todo por parte de Pascal. Sin embargo, el galo se encargó de aclarar que no tiene ningún problema con ésas familias de origen sudamericano. No obstante, Omar Belmonte, presidente del consorcio, se encargó de revelar una pequeña salvedad que le hizo Benitez: "Me advirtió que si llegaba a alojar a alguna familia de tunecinos, argelinos o camerunenses los iba a perseguir y echar como ratas"

La francofilia de Pascal Benitez es una situación peligrosa. Sus estados de ira latente transformaron a este personaje pintoresco en un ser celoso cargado de incoherencias, arranques psicóticos y xenófobos. Si bien él no puede manejar muchas de estos cambios, le preguntamos:
- Si tuvieras la oportunidad de volver atrás ¿qué hubieras cambiado? ¿que hubieras hecho diferente?
- No, yo no me arrepiento de nada.