JEFE - Ay, Joven Redactor. Vos siempre tan negativo. Estuve haciendo algunas averiguaciones y llegué a la conclusión que es el banco más seguro y con mayores beneficios financieros en el país. Además, el otro que vos me recomendás tiene una tasa de interés tremanda del 5 % anual.
JR - ¿Y éste?
JF - 4.98 %
JR - Por favor, Jefe. Sólo va a depositar un cheque por $ 150. Si Wall Street y la bolsa de Tokio se desploman, le aseguro que no va a ser por culpa suya.
JF - Me quedo mucho más tranquilo... ¿sabés qué? me hiciste reflexionar... ¿por qué me preocupo tanto por el dinero?. ¿Cuánto más feliz me puede hacer un par de billetes más en el bolsillo? ¿Acaso va a cambiar mi esencia? Tengo que dejar de pensar en esas cosas, mi mente tiene que estar enfocadas en momentos como éste. Acá me ves, trabajando, progresando, emprendiendo, jugándomela por mi país y por mis convicciones. Éstos son los momentos que quiero atesorar para el resto de mi vida...
JR - Dios mío
JF - ...éste soy yo, con mis virtudes y defectos, con vos que sos como mi discípulo que seguro algún día serás como yo. ¡¡¡¿Qué más se le puede pedir a la vida?!!! ¡¡¡¿Que más?!!!
¡¡¡Bang!!!! ¡¡¡¡Bang!!!!
LADRÓN - ¡Todo el mundo al suelo! ¡Ésto es un asalto!
JR - ¡Tranquilo, maestro! ¡No nos haga daño!
L - ¡Calláte, pibe! ¡Al suelo y quedáte quieto!
JF - No pasa nada, Joven Redactor. Cuando tenía 21 cursé tres materias en la Facultad de Psicología y me considero un experto de la persuasión, voy a saber tener el control de la situación.
L - Cerrá el pico, viejo choto y dame ese maletín.
JR - No hay nada ahí, maestro. Sólo diarios viejos...
L - ¿Pensás que me voy a comer ese cuento, pibe? ¡Abrílo! A ver... Sí, es cierto. Está lleno de catálogos de Wall Mart y pedazos viejos de la revista Matices. Vos si que sos un rata, viejo. ¿Dónde está la plata?
JR - ¿De verdad querés saber?
L - ¿Y vos que creés, boludo?
JR - La tiene en un sobre apretado en la entrepierna. Es un cheque por $ 150, la verdad no vale la pena.
L - Con toda la guita que hay en este banco, sería un boludo si pierdo el tiempo desvistiendo a este viejo rata.
JF - ¡Gracias Joven Redactor! Has salvado a Los Tilingos de la bancarrota. Ahora me toca a mí salvarle la vida a toda esta gente y liberarlos de este criminal...
Veinte minutos después...
JR - ¡Hey! ¡Hey! ¡No dispares! Mi jefe y yo queremos hablar con vos, ¿puede ser? Sólo hablar, ¿eh? Estamos completamente desarmados.L - Está bien, está bien. ¿Qué quieren?
JF - Mirá, se te ve bastante nerviosón y no queremos que lastimes a nadie.
L - Pelotudo, ¿quién te creés que sos? ¿Jack Bauer?
JR - Pará, pará, no te enojes. Mi jefe a veces no mide sus palabras. Contáme ¿cómo te llamás?
L - Braul.... eeehhh digo, Juan. Sí, Juan. Me llamo Juan.
JF - Ahhhhh.... con que te llamás Braulio, ¿eh?
L - ¡Te dije que me llamo Juan, imbécil! ¿O querés que te lo explique con un balazo en la frente?
JR - Jefe, por favor no lo arruine. Tranquilo, Juan. Nos relajemos un poco. ¿Cómo llegaste hasta acá? Evidentemente no sos un profesional.
L - No sé como terminé en éste banco, el de acá a dos cuadras está casi vacío y parece tener más guita... Más allá de éso, estoy acá porque exploté. Estoy quebrado económicamente, ni siquiera tengo amigos. Probé suerte en muchos lugares, en varios negocios y nunca pude estabilizarme.
JR - Bueno, la vida no es fácil para nadie...
L - Estoy desolado, macho. Mi perro me cambió por mi vecino de enfrente y mi mujer me dejó por mi hermana. Los dos hicieron un giro en su vida, pero yo sigo estancado. Acá me ven, con una pistola y ustedes de rehenes. ¿Sabés lo que se siente tener un jefe que se caga en vos, te maltrata, no te valora, que cada día te demuestra que es un inútil?
JR - No te imaginás cómo te compadezco, maestro. Che, ¿ese fierro es de verdad? con lo que contás, me dieron ganas de rajarme un tiro ahora mismo...
JF - ¿Está todo bien? ¿Me perdí de algo?
JR - No pasa nada, Jefe. Puede seguir escondido en el escritorio.
JF - Tranquilo, Joven Redactor, tengo un as bajo la manga. Braul... digo Juan. Tenés que tratar de serenarte y pensar un poco en frío. Ya todo el mundo está enterado de la toma de rehenes, la policía ha cercado todo el perímetro del edificio. Aunque no lo creas, tenés una oportunidad de oro. En tus manos tenés la chance de dar vuelta tu propia historia. Afuera hay un montón de patrullas dispuestas a vaciar sus cargadores en tu cuerpo, sin importarles tampoco nuestra supervivencia. En un rato va a llamar el negociador para empezar con la ronda. Yo te sugiero que pienses, que reflexiones: ¿qué cosas pueden hacerte feliz en los que tal vez puedan ser tus últimos instantes de vida? Cualquiera pensaría: "Chupi, putas, guita, oro y un helicóptero" -de hecho yo también lo pensé- pero es una buena oportunidad para valorar otras cosas, ¿no te parece? Es tiempo quizás de darle valor a una sonrisa, una mirada, un gesto, unos versos, una anécdota, una canción, una historia. En fin, tomarse un tiempo para esa hermosa acción que tenemos los seres humanos que es COMPARTIR.
Riiiiiiiiiiiing Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing
L - Hola. ¿Hablo con el negociador? Tengo una lista de pedidos para hacer, ¡es urgente! ¡no pierdan tiempo!
CONTINUARÁ...

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