28/12/11

La procesión va por dentro del banco - 1°parte

JOVEN REDACTOR -Le dije que no viniéramos a este banco, Jefe. ¡Es un loquero de gente! Acá a dos cuadras hay otro que está siempre vacío.
JEFE - Ay, Joven Redactor. Vos siempre tan negativo. Estuve haciendo algunas averiguaciones y llegué a la conclusión que es el banco más seguro y con mayores beneficios financieros en el país. Además, el otro que vos me recomendás tiene una tasa de interés tremanda del 5 % anual.
JR - ¿Y éste?
JF - 4.98 %
JR - Por favor, Jefe. Sólo va a depositar un cheque por $ 150. Si Wall Street y la bolsa de Tokio se desploman, le aseguro que no va a ser por culpa suya.
JF - Me quedo mucho más tranquilo... ¿sabés qué? me hiciste reflexionar... ¿por qué me preocupo tanto por el dinero?. ¿Cuánto más feliz me puede hacer un par de billetes más en el bolsillo? ¿Acaso va a cambiar mi esencia? Tengo que dejar de pensar en esas cosas, mi mente tiene que estar enfocadas en momentos como éste. Acá me ves, trabajando, progresando, emprendiendo, jugándomela por mi país y por mis convicciones. Éstos son los momentos que quiero atesorar para el resto de mi vida...
JR - Dios mío
JF - ...éste soy yo, con mis virtudes y defectos, con vos que sos como mi discípulo que seguro algún día serás como yo. ¡¡¡¿Qué más se le puede pedir a la vida?!!! ¡¡¡¿Que más?!!!

¡¡¡Bang!!!! ¡¡¡¡Bang!!!!

LADRÓN - ¡Todo el mundo al suelo! ¡Ésto es un asalto!
JR - ¡Tranquilo, maestro! ¡No nos haga daño!
L  - ¡Calláte, pibe! ¡Al suelo y quedáte quieto!
JF - No pasa nada, Joven Redactor. Cuando tenía 21 cursé tres materias en la Facultad de Psicología y me considero un experto de la persuasión, voy a saber tener el control de la situación.
L  - Cerrá el pico, viejo choto y dame ese maletín.
JR - No hay nada ahí, maestro. Sólo diarios viejos...
L  - ¿Pensás que me voy a comer ese cuento, pibe? ¡Abrílo! A ver... Sí, es cierto. Está lleno de catálogos de Wall Mart y pedazos viejos de la revista Matices. Vos si que sos un rata, viejo. ¿Dónde está la plata?
JR - ¿De verdad querés saber?
L  - ¿Y vos que creés, boludo?
JR - La tiene en un sobre apretado en la entrepierna. Es un cheque por $ 150, la verdad no vale la pena.
L  - Con toda la guita que hay en este banco, sería un boludo si pierdo el tiempo desvistiendo a este viejo rata.
JF - ¡Gracias Joven Redactor! Has salvado a Los Tilingos de la bancarrota. Ahora me toca a mí salvarle  la vida a toda esta gente y liberarlos de este criminal...


Veinte minutos después...


JR - ¡Hey! ¡Hey! ¡No dispares! Mi jefe y yo queremos hablar con vos, ¿puede ser? Sólo hablar, ¿eh? Estamos completamente desarmados.
L  - Está bien, está bien. ¿Qué quieren?
JF - Mirá, se te ve bastante nerviosón y no queremos que lastimes a nadie.
L  - Pelotudo, ¿quién te creés que sos? ¿Jack Bauer?
JR - Pará, pará, no te enojes. Mi jefe a veces no mide sus palabras. Contáme ¿cómo te llamás?
L  - Braul.... eeehhh digo, Juan. Sí, Juan. Me llamo Juan.
JF - Ahhhhh.... con que te llamás Braulio, ¿eh?
L  - ¡Te dije que me llamo Juan, imbécil! ¿O querés que te lo explique con un balazo en la frente?
JR - Jefe, por favor no lo arruine. Tranquilo, Juan. Nos relajemos un poco. ¿Cómo llegaste hasta acá? Evidentemente no sos un profesional.
L  - No sé como terminé en éste banco, el de acá a dos cuadras está casi vacío y parece tener más guita... Más allá de éso, estoy acá porque exploté. Estoy quebrado económicamente, ni siquiera tengo amigos. Probé suerte en muchos lugares, en varios negocios y nunca pude estabilizarme.
JR - Bueno, la vida no es fácil para nadie...
L - Estoy desolado, macho. Mi perro me cambió por mi vecino de enfrente y mi mujer me dejó por mi hermana. Los dos hicieron un giro en su vida, pero yo sigo estancado. Acá me ven, con una pistola y ustedes de rehenes. ¿Sabés lo que se siente tener un jefe que se caga en vos, te maltrata, no te valora, que cada día te demuestra que es un inútil?
JR - No te imaginás cómo te compadezco, maestro. Che, ¿ese fierro es de verdad? con lo que contás, me dieron ganas de rajarme un tiro ahora mismo...
JF - ¿Está todo bien? ¿Me perdí de algo?
JR - No pasa nada, Jefe. Puede seguir escondido en el escritorio.
JF - Tranquilo, Joven Redactor, tengo un as bajo la manga. Braul... digo Juan. Tenés que tratar de serenarte y pensar un poco en frío. Ya todo el mundo está enterado de la toma de rehenes, la policía ha cercado todo el perímetro del edificio. Aunque no lo creas, tenés una oportunidad de oro. En tus manos tenés la chance de dar vuelta tu propia historia. Afuera hay un montón de patrullas dispuestas a vaciar sus cargadores en tu cuerpo, sin importarles tampoco nuestra supervivencia.  En un rato va a llamar el negociador para empezar con la ronda. Yo te sugiero que pienses, que reflexiones: ¿qué cosas pueden hacerte feliz en los que tal vez puedan ser tus últimos instantes de vida? Cualquiera pensaría: "Chupi, putas, guita, oro y un helicóptero" -de hecho yo también lo pensé-  pero es una buena oportunidad para valorar otras cosas, ¿no te parece? Es tiempo quizás de darle valor a una sonrisa, una mirada, un gesto, unos versos, una anécdota, una canción, una historia. En fin, tomarse un tiempo para esa hermosa acción que tenemos los seres humanos que es COMPARTIR.

Riiiiiiiiiiiing Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing

L - Hola. ¿Hablo con el negociador? Tengo una lista de pedidos para hacer, ¡es urgente! ¡no pierdan tiempo!


CONTINUARÁ...

10/12/11

El Coronel sí tiene quién le escriba

- ¡Jefe, jefe!¡Despierte! ¡Estamos en problemas!
- ¿Qué pasa que entrás a mi oficina gritando como una loca?
- Despiértese y lávese un poco la cara. Tenemos visitas...
- ¿Quién es? ¿Un vendedor? Decíle que no joda...
- No, mucho peor. Es el escribano Victor Ruchetti del Registro Nacional de Creatividad Audiovisual. Viene a hacer una inspección porque hace más de dos meses que no se publica nada en Los Tilingos.
- ¡Uy, no lo puedo creer! ¡Ofrecéle algo para que se vaya!
- Ah, gran idea, Jefe. ¿Qué puede ser? Hay un portalápices, una abrochadora, una resma a medio terminar, ¿Ud. qué me recomienda?
- Tu cuerpo, con éso seguro sale corriendo...
- No se haga el gracioso, ¿o acaso no recuerda cómo conseguí este empleo?
- Bueno, bueno. Ya hablamos suficiente de vos... Tenemos que arreglar ésto, ¿dónde está el Joven Redactor?
- Tiene franco.
- ¿Franco? Si vos sabés bien que no le doy vacaciones a nadie...
- Usted mismo se lo concedió. Instauró arbitrariamente  "El Día del Joven Redactor" en compensación de la vez que le robó el auto al pibe para irse al turf.
- Ni me lo recuerdes, casi choco....
- ¿Qué hacemos, Jefe? ¡El escribano Ruchetti viene para acá con la faja de clausura en la mano!
- Se nos tiene que ocurrir algo, Nancy. ¿Donde están los mellizos, Fabían y el Topo? ellos son buenos apretando gente.
- Usted los mandó a limpiar el pozo negro de su casa. Dijo que no confía en los plomeros, gasistas, albañiles, electricistas, pintores... En fin, no confía en la gente que cobra por su trabajo...
- ¡Por Dios, Nancy! ¡Nos están por cerrar la redacción! No es hora que me recuerdes lo miserable que soy. ¡Ya lo tengo! ¡¡¡El Especial de Primavera!!!!, ¿dónde está el Especial de Primavera de Los Tilingos? ¡Con éso seguro nos salvamos!
- ¿Me está cargando, Jefe? El "Especial de Primavera", como Ud. lo llama es un rejunte pedorro de canciones y poemas choreados, tiene seis páginas y está impreso en blanco y negro. Éso de "Primavera" no tiene nada, es tristísimo.
- Bueno, algo tiene que sacarnos de este apuro. Mmmmhhhh ¡alcanzame ese buzón!. A ver, cuentas, cuentas, intimación, telegramas, más cuentas, diarios viejos... ¿Y ésto? parece una carta ¡Y está perfumada!



Querido Coronel Gerardo Montalvo

Escribo estas lineas aún sin la certeza de que lleguen a sus manos. El destino me depositó en su vida y cada día le estoy agradecido por concederme semejante oportunidad. Nuestro camino no ha sido nada sencillo, sin embargo estoy dispuesto a remover cielo y tierra para cumplir mi propósito para con Ud.
Cuando hace una semana  me citó en el cuartel para charlar acerca de nuestra relación, lo interpreté como el punto de partida formal de una vida esplendorosa a su lado. No obstante, usted me vino con el cuento de que yo estaba confundido, que debía reflexionar y actuar acorde a mi puesto e investidura en el Ejército.
Quiero decirle dos cosas. La primera: No le creo, sus ojos vidriosos lo delataban. La segunda: ¡El que debe reflexionar aquí es usted!


Tómese un minuto y piense...
¿Quién lo contuvo cuando lo trasladaron a Pico Truncado en pleno julio? ¿Y quién lo recibió a la vuelta, mientras su fría esposa estaba de vacaciones con ese chico que no lo quiere y dice ser su hijo? ¿Quién lo cubrió cuando tuvo ese arranque de ira y lanzó granadas en el campo de prueba? ¿Quién intercedió ante el General Marcone para que no lo sancionen?
Piense, piense, no se detenga...
¿Quién hizo un curso intensivo de dos años de cocina oriental porque oyó al pasar que le gustaba el sushi? ¿Quién cuidadosamente corta la parte de adentro del ajo para que no le haga repetir? ¿Quién modificó la milenaria receta de la tortilla española poniéndole cebolla, sólo para verlo más contento?
Haga memoria, Coronel. Es un ejercicio muy saludable.
¿Quién le descarga en Internet los capítulos de Gossip Girl y se los graba todos separaditos en DVD, porque a Ud. no le gusta sentarse en la coputadora? ¿Quién para solucionar sus problemas de espalda le compró la Smart Pillow que anuncian en la tele? ¿Quién maneja cientos de kilómetros hasta encontrar un negocio que venda Splenda, el único edulcorante que le gusta para el mate?

Como podrá apreciar, la respuesta es siempre la misma. Acá estoy. Dolido, pero no abatido. Lastimado, pero no rendido. Desde que tuve la dicha de conocerlo, todos mis pasos están planeados estratégicamente para hacerlo feliz. Ni su familia de cartón, ni mi reconocida carrera en el ámbito castrense serán obstáculos para mi causa.
No voy a detenerme hasta poder repetir la experiencia de aquel 15 de julio del 2007 cuando -conmovido y con la voz quebradiza- me dijo: "¿Sabe una cosa? Usted es muy bueno conmigo."

Con el convencimiento de haber obrado correctamente, le saluda con inconmensurable afecto:

Cabo Raúl Esteban Fontana.